miércoles, septiembre 05, 2007

Las agencias de rating en el ojo del huracán


Standard & Poor’s (S&P), Moodys y Fitch, son las tres compañías más importantes de calificación crediticia del mundo. Estas agencias, de carácter privado, realizan informes sobre la viabilidad financiera de emisores de activos, otorgando una calificación o rating (una especie de nota) en función de la probabilidad de impago de intereses o capital.

La enorme profusión de deuda emitida y la gran sofisticación actual de los productos, impide el buen conocimiento, y sobre todo, el conveniente seguimiento de estos emisores, por lo que todos los intervinientes del mercado utilizan dichas calificaciones para valorar la rentabilidad que reciben por el riesgo de que se produzca un impago. La medición de la probabilidad de impago la realizan los inversores valorando dichas calificaciones.

Una calificación de “Triple o Doble A” por S&P hasta ahora eran sinónimos de escasos riesgos y por ello los inversores recibían una rentabilidad más reducida. Pero esta “tormenta” en el mercado de crédito, ha reducido fuertemente el valor de muchos activos con dichas calificaciones, aumentando notablemente los riesgos en la inversión y abriendo una enorme brecha en la confianza en sus controles y capacidades de enjuiciar a los nuevos productos, muy complejos hasta para estas instituciones.

Desde el Senado de EEUU llega la solicitud de explicaciones y Bruselas ha abierto una investigación para determinar el nivel de responsabilidad de estas agencias en esta crisis, al no haber podido o sabido advertir con antelación o con la suficiente insistencia de los riesgos del mercado de bonos cuya garantía eran hipotecas de alto riesgo.

A la Presidenta de S&P ya le ha costado el puesto, pero es absolutamente insuficiente para recuperar la reputación perdida. Sinceramente, creo que tardarán bastante en volver a ganarla.

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