sábado, abril 02, 2016

En busca de la meritocracia en la industria de fondos

Una solución de mejora para las gestoras con redes

En busca de la meritocracia en la industria de fondos

El modelo de negocio de la banca generalista no ha sido nunca la gestión y venta de fondos de inversión. Los fondos de inversión siempre se consideraron productos de estantería y el tener a todas las redes comerciales con el compromiso de comercializar sus propios productos ha podido estar detrás de no necesitar evaluar sus propios méritos con objetividad para poder competir por la calidad, y no por la cercanía al cliente.
Pero tengo la sensación que nuestra industria es consciente de la necesidad de virar hacia un compromiso con la “meritocracia”, gestionando y comercializando fondos de inversión.
Ahora el entorno ha cambiado, y la banca necesita productos con margen, y sin riesgo para la entidad. Además el cliente se ve obligado a desplazar sus ahorros a algún producto que tenga potencialidad de resultados mayores. Por tanto, se aúnan los intereses de ambos.
La solución creciente es vender más los servicios de gestión de productos propios que de asesoramiento de productos externos, ya que el servicio de asesoramiento es caro,  da mucho trabajo y muchos menos ingresos, y la nueva Mifid reducirá los ingresos aún más en este servicio. Cuanto antes empieces mejor.
Pero la mejora de la educación financiera de los clientes está obligando a mejorar el servicio prestado, porque ya no se fían de todo lo que se les cuenta, ahora se informan más, valoran mejor y exigen mucho más.
Ahora no es tan fácil “colocar” el producto recién salido de la fábrica de gestión, aunque tengas una gran red de tiendas. Ahora los clientes descubren las ineficiencias o sobrecostes que pudieran tener los productos,  sus mediocres resultados, etc. y sin duda, notan cuando la persona que le aconseja no sabe de lo que está hablando, solo intenta “colocar” la novedad.
Es fácil entender que se dificulta ser una buena fábrica de productos en un mercado financiero tan competitivo, flexible e innovador, ya que siempre habrá alguien que podrá hacer mejor las cosas que tú, lo que impide darle el mejor producto a tu cliente.
Probablemente la mejor solución es disponer de marca blanca de distintas clases de activos y productos multiactivos perfilados, pero asociados mayoritariamente con gestoras externas especialistas, bajo rigurosos procesos de selección y seguimiento de su calidad. Los equipos de selección de fondos y de estrategia global de inversiones liderarían este proceso en las gestoras.
Las entidades que no den ese paso, deberán realizar un gran esfuerzo en aumentar las capacidades de sus equipos de gestión y analistas, porque si no difícilmente podrán competir a medio plazo.
Los clientes pueden aprender mucho más rápido que las entidades son capaces de cambiar. La mediocridad y el conformismo son los enemigos del éxito. Debemos buscar la meritocracia en nuestra industria.
Sígueme en Twitter: @negoestratega
Importante: Las opiniones expresadas son responsabilidad única y exclusiva del autor, y no representan la posición de la entidad en la que presta servicios.

jueves, febrero 25, 2016

Una crisis de confianza no es recesión

Artículo publicado el pasado 12 de febrero en mi blog @negoestratega en Funds People. Desde los máximos de abril de 2015 al día previo de publicación, el Eurostoxx50 (principal índice bolsa europea europea) había caído un 30%. Al día de hoy, ha subido un 6,50% desde su publicación, siendo hasta el momento el mínimo del ejercicio. El artículo intenta plantear que los datos reales parecen avalar más una grave crisis de "confianza", pero no que entremos de nuevo en una fuerte recesión, por lo que los mercados están generando una oportunidad de inversión.

Una crisis de confianza no es recesión
La confianza es un valor clave en cualquier relación. Es uno de los objetivos principales de las empresas y gobiernos con respecto a inversores, consumidores, votantes, etc.  El Diccionario de la Real Academia Española (RAE) describe la confianza como “la esperanza firme que se tiene de algo o de alguien”.
La desconfianza es un estado emocional. Una persona, empresa, gobierno… es confiable, si esperas que cumpla los compromisos adquiridos, si crees que tiene el conocimiento y habilidades necesarias para resolver satisfactoriamente una situación, si la historia demuestra que es transparente y sincero cuando aporta datos, cuando no ofrece falsas expectativas, etc.
Ahora muchos inversores desconfían de la situación actual, de los gobiernos, de las capacidades de las empresas, de la banca, de los bancos centrales… diría yo que del propio sistema, y esto es ya pasarse de frenada.
Una crisis de confianza no podemos llamarla recesión. Sabemos que recuperar la confianza perdida siempre requiere mucho esfuerzo, muestra de evidencias de que se estaba equivocado, y desde luego tiempo.  Esta situación de falta de confianza me recuerda la crisis de confianza iniciada en 2008, pero la situación es de lejos, muy distinta.
Es difícil de calibrar los efectos de unos tipos de interés por debajo de cero para el sector financiero, pero salvo posibles necesidades puntuales de capital de algunos bancos (quizás en Alemania e Italia) que no afrontaron las medidas que se tomaron en España,  el sistema financiero no va a colapsar.  
La banca no debiera ser el desencadenante de una nueva crisis, y menos en España, con los bancos debidamente capitalizados. Puede haber un problema de rentabilidad, pero no de solvencia, como en anteriores crisis.
Es evidente que hay problemas estructurales en las economías mundiales que reducen las expectativas de crecimiento económico, seguimos con las dudas con el mercado energético, etc. pero la magnitud de los movimientos en los mercados, reflejan una probabilidad muy alta de una fuerte desaceleración económica y muchos parecemos de acuerdo en pensar que estos temores son excesivos
Quizás los inversores han sobre reaccionado y existen palancas que deberían seguir afectando en positivo, desde un buen crecimiento en EEUU, como una recuperación sostenida en el resto de países desarrollados gracias a políticas monetarias muy laxas, y un crecimiento ordenado y bajo control en China.
A corto plazo es evidente que no existe un clima favorecedor para un buen comportamiento de los mercados. Aunque la duración de esta fase es incierta, lo más probable es que tienda a perder intensidad en los próximos meses, de la mano de un mayor protagonismo de los fundamentos de los diferentes mercados de activos.
Los bancos centrales permanecen vigilantes de la situación, desde Estados Unidos, Japón, Europa, etc.La adopción de más medidas de estímulo monetario en Europa son muy probables, ya que las políticas del banco central están centradas en cumplir el objetivo de inflación del 2% a medio plazo, y sin duda, estamos entrando en un entorno de deterioro del cuadro macroeconómico. Margen hay, y convendría usarlo.
Aunque las bolsas sigan con dudas con respecto a diversos sectores, la realidad es que hay sectores que siguen sorprendiendo con alzas en sus beneficios, y el contagio ha alcanzado a todo tipo de sectores y zonas geográficas generando oportunidades.
Nosotros esperamos que los principales factores que puedan resolver la situación irán llegando con los datos macroeconómicos que vayan mostrando la solidez del crecimiento, y medidas adicionales, como un posible acuerdo de los países productores que estabilice la situación, así como desde China, donde el gobierno tiene mucho margen de maniobra.
En otros momentos de la historia también hemos vivido medidas excepcionales, con todos los bancos centrales actuando en el mercado de bonos y divisas a la vez aportando una fuente extraordinaria de liquidez, básica en los movimientos de aversión al riesgo, etc. Distintos golpes de efecto, en una actuación coordinada, si se van encadenando inteligentemente, pudiera tener un efecto bálsamo en la regeneración de la confianza.
La regeneración de la confianza estabilizaría a los mercados. Dejar a la manada corriendo sin control hacia al abismo sí que nos puede llevar a una recesión, pero este actual proceso tiene solución, es reversible.
La creciente volatilidad con días de alzas importantes y posteriores caídas similares, solo muestra la dificultad de entender el momento actual. Nadie entiende nada. El hablar ahora de recesión solo es síntoma de contagio emocional provocada por las caídas constantes de los mercados, que van retroalimentando dicha percepción.
La situación actual puede mantenerse algo más, pero las expectativas de rentabilidad a largo plazo en los activos de riesgo muestran unos niveles claramente de oportunidad.

martes, febrero 09, 2016

¿Como vemos el mercado hoy?

Comentábamos el pasado mes que sin duda el año 2016 se presenta como un año complicado por una reducción de las expectativas de crecimiento, riesgos geopolíticos, políticas monetarias divergentes, una menor liquidez en los mercados de renta fija, etc. Especialmente veíamos un terreno bursátil demasiado influenciado por un cambio en la confianza de los agentes, que desencadenan movimientos bruscos al alza o a la baja, pero que sin duda han ido manteniendo una tendencia bajista que no es fácil de predecir su final.

Sin duda no esperábamos un comportamiento tan sustancialmente negativo este primer mes de año, con todas las bolsas con un fuerte deterioro, y una renta fija en positivo en los bonos de gobiernos, especialmente en el muy largo plazo, y en negativo los más arriesgados en términos de riesgo corporativo.

Los elementos que están contribuyendo a este sentimiento negativo actual son los mismos que el mes pasado, pero los inversores van moviéndose en función de distintas percepciones. Sin duda las bolsas y activos de riesgo están en plena fase de corrección.

Los mercados parecen estar ciertamente desconectados de los fundamentales económicos actuales, por dudas sobre la sostenibilidad del ciclo económico, la sostenibilidad de las finanzas de los países productores de materias primas, su repercusión en el sector de recursos básicos y últimamente, cuestionándose de nuevo el propio sistema financiero.

Algo es evidente, si el sentimiento negativo se mantiene, y los inversores siguen cuestionándose la sostenibilidad del crecimiento, pudiéramos estar en la antesala de revisiones a la baja de futuros beneficios empresariales y el mantenimiento de las políticas monetarias expansivas.

Con los datos actuales, la probabilidad de nueva caída en recesión en los países desarrollados es pequeña  teniendo en cuenta los datos actuales, aunque empieza a acercarse a niveles entre el 30-40% dicha probabilidad si valoramos los datos de mercado (cotizaciones) de las bolsas, primas de riesgo de bonos high yield, cotización de la deuda pública, etc.

Nosotros esperamos que los riesgos de movernos fuera del escenario base de crecimiento esperado por analistas y organizaciones internacionales (FMI, Banco Mundial, etc.) pudieran ser más visibles, en una especie de tormenta perfecta de sucesos que van desencadenándose, activando numerosas alertas que generan recortes de riesgo y de pérdida de confianza que empieza a ser mucho más intenso en tiempo y forma del esperado.

Aunque estos comportamientos aleatorios forman parte de la normalidad de los mercados, es evidente que el no haber claros motivos que justifiquen esta nueva fase de risk-off tan agresiva, hace crecer un nuevo riesgo: el de contagio de la situación de los mercados a la economía real, generando la desconfianza de familias y empresas con respecto a decisiones de consumo e inversión, ya que arrastra a la baja a las expectativas de crecimiento económico, beneficios empresariales, empleo, etc.

En este aspecto, parece que Europa tendría más apoyos para superar esta fase más incómoda (por la reducción del coste energético, infravaloración del tipo de cambio y políticas monetarias ultraexpansivas), pero una fase persistente de dudas de los inversores con respecto al sector financiero sí que pudiera tener un efecto más negativo del previsible en los mercados,  si se une a una devastadora fase de sentimiento negativo. Sería como una profecía autocumplida.

Un cambio drástico del plan de inversión que se hubiera ajustado a distintos perfiles de riesgo con horizontes de inversión de medio y largo plazo nunca son aconsejables, mucho más tras periodos de grandes caídas, fases en las que permite encontrar buenos valores a precios más baratos. En estas fases es cuando el margen de seguridad (diferencia entre valor estimado y precio) es más alto, pero evidentemente también estamos en una fase que puede alargarse más que tú puedas soportarlo financiera y emocionalmente.

Nosotros creemos que pudiéramos estar cerca de la llamada zona de capitulación, cuando muchos inversores acaban saliendose definitivamente del mercado. Ahí llega el momento que cuando todos ya han vendido, la propia inercia de reducción de las ventas,  lleva a una recuperación rápida de los precios, que se hace más intensa a medida que pudieran pasar las jornadas y que acaba alimentada en una fase posterior del dinero que salió huyendo semanas atrás, y que finalmente compra compra lo mismo que vendió pero a un precio sustancialmente más caro.

Estas situaciones nos lo muestra la historia, pero quizás estamos en un momento distinto. Esto no podemos saberlo.

Cambios tácticos desde una óptica más conservadora por si la situación sigue deteriorándose pudiera ser acertado, pero aquí no valoraríamos pasar todo nuestro dinero a pura liquidez, o ir detrás de los precios de la deuda gubernamental europea que cotiza en terreno negativo de rentabilidad hasta el plazo de los siete años, o comprar oro. El riesgo de equivocarte y que el mercado se pudiera dar la vuelta es alto y la apuesta conservadora podría llevarte no solo a no ganar dinero en una posible recuperación, sino a perder más dinero.

Por ello, hablamos de posibles cambios tácticos, asociados al incremento del riesgo por volatilidad, pero no de cambio radical de la estrategia global de las carteras. Necesitamos insistir en que las posibilidades de que entremos en una recesión global o en una crisis financiera es reducida. La expansión moderada de los países desarrollados compensará la desaceleración de los mercados emergentes.

Si los sectores más ligados al crecimiento pudieran tener un comportamiento peor, serán compensados por los sectores más de valor, el menor gasto de los países productores de petróleo  se compensará por la mayor riqueza de los consumidores y empresas de países demandantes de petróleo, las posibles tensiones en los mercados de deuda pública pudieran compensarse con las compras de los bancos centrales y el retraso de la subida de tipos en Estados Unidos, y así podría seguir durante unos cuantos renglones más.

Tengamos en mente por tanto que el sentimiento global inversor se ha visto fuertemente afectado por una serie de acontecimientos especialmente ligados a la reducción del precio de las materias primas y a las dudas del crecimiento en China principalmente. Sin embargo, los fundamentales permanecen todavía sólidos, con los activos refugio cotizando en mínimos de rentabilidad y los activos de riesgo,  con unas magníficas valoraciones


La continua revisión de expectativas pudiera llevarnos a un ajuste a más largo plazo, lo que implica, más que nunca, una prudente construcción de la cartera, pero están surgiendo oportunidades potenciales de largo alcance. No conviene olvidarlo.

Rafael Romero, Director de Inversiones en Unicorp Patrimonio

domingo, diciembre 13, 2015

La connotación positiva del riesgo

Cuando conversas con un cliente sobre un plan de inversiones, muy a menudo su mayor inquietud es la posibilidad de encontrarse con pérdidas si está incorporando activos de riesgo.
Es una situación normal. La naturaleza de las personas les lleva a tener aversión al riesgo, es decir, en general prefieren no tomar riesgos, frente a asumirlos.
Aunque un asesor financiero, en materia de riesgos de un producto o cartera, se centre en que el cliente pueda entender las pérdidas potenciales, también debe esforzarse en explicar la connotación positiva del riesgo, porque el riesgo viene ligado a la oportunidad.
Ningún problema nos llegará si no tomamos riesgos, pero si no lo tomamos, no ocurrirá nada.
La potencialidad de pérdidas viene asociada a la volatilidad de una cartera, pero como medida de variabilidad sobre un valor medio, igual que pudiera comportarse negativamente, pudiera hacerlo positivamente: necesitamos la volatilidad asociada al riesgo para poder hacer crecer el valor de una cartera a medio plazo.  
Las pérdidas llegan cuando el riesgo se encuentra con la adversidad, cuando algo va mal y el mercado le pone un precio a la baja; pero es posible que las pérdidas no lleguen o se puedan superar en un horizonte temporal adecuado a su perfil, y el haber asumido más riesgo, te pudiera permitir generar un mayor retorno.
Por otro lado, hay que entender que existen numerosos factores de riesgo en una cartera, y no suelen comportarse de forma similar al mismo tiempo, por lo que unos factores de riesgo pudieran ser positivos para una clase de activos y negativo para otros. Por ejemplo un sorprendente elevado crecimiento económico pudiera ser una situación positiva para activos de renta variable, y negativa para activos de renta fija. 
El dilema sobre el riesgo de una cartera es la de entender que el tener riesgo en una cartera de inversión, por sí mismo, no es negativo, ya que las pérdidas puede que no lleguen y el haber asumido más riesgo, especialmente si está diversificado inteligentemente entre diversos factores de riesgo,  pudiera ofrecer un mejor retorno con respecto al riesgo asumido.
Este artículo se publicó inicialmente en mi blog de la web Funds People
Rafael Romero es Director de Inversiones en Unicorp Patrimonio SV y Profesor de Asesoramiento y Planificación Financiera y Fondos de Inversión en el Máster de Asesoramiento Financiero de ESESA

sábado, noviembre 14, 2015

El Chef de tu Banca Privada

A veces pienso que un chef tiene un rol similar a un CIO (Director de Inversiones). Un chef es aquel que tiene un conocimiento extenso y experiencia en cocina, encargándose especialmente de crear e innovar platos que sus cocineros reproducirán. El chef tiene que saber sobre productos, costes, nutrición, enología, entre otros, y debe ser capaz de liderar y coordinar a un equipo de especialistas, que permita ofrecer buenos resultados.
Un CIO va más allá que un gestor (al que podríamos considerar un cocinero). Un CIO es más global, más completo, se relaciona con la alta dirección, con gestores, analistas, con clientes, con equipos de riesgos, sistemas de información y ventas, medios de comunicación, etc. y tiene que saber de productos, de economía, de riesgos, de estrategia, de geopolítica, de legislación y marketing, entre otras, porque son muchos los inputs que hay que seguir para construir menús-carteras y saber venderlos convenientemente.
El chef/CIO es capaz de usar su creatividad, instinto y experiencia para innovar y mejorar de forma constante sus menús/carteras, de aprender día a día, de extraer el mayor talento de su equipo de especialistas y acompañar al liderazgo de su compañía como colaborador necesario para disfrutar de una relación satisfactoria con sus clientes.
El chef/CIO debe conocer con exactitud los aportes nutricionales, carencias y posibles combinaciones de los productos disponibles, para seleccionar y mezclarlos en su justa medida cuando construye sus carteras. Debe vigilar sus sabores y presentaciones y tiene que ser consciente de tener platos que permitan buenas digestiones cuando los mercados están mal, y otros que posibiliten la energía suficiente para desarrollar largas carreras.
También debe salir de la cocina/despacho y saludar de vez en cuando a sus clientes finales, de preguntarles si les sienta bien el menú y están a gusto con su carta. En definitiva, debe ir afinando entre las necesidades de su entidad y sus clientes, porque no puede creer que su combinación siempre será la más óptima.
Debe estar preparado para las críticas y momentos de adulación. De las primeras solo cabe enseñar qué técnicas utiliza, su visión y qué resultados espera a corto y medio plazo, aprender, revisar y rectificar si es necesario, pero más pronto que tarde. En sus manos pende parte del prestigio y el posible fracaso de la entidad.
De los halagos ante los éxitos, mejor solo agradecer con humildad, a sabiendas de que para mantener el listón de la cocina bien alto, no debe bajar la guardia en ningún momento. En un entorno de mercados aleatorio, los éxitos de hoy pueden ser considerados un fracaso mañana.
Creo que la figura de un verdadero chef/CIO frente a un cualificado cocinero/gestor, en el panorama actual de la banca privada y gestión de activos, es crítica para el negocio, con un importante papel que jugar ante la transformación y adaptación de los modelos de negocio actuales.

Las opiniones expresadas son responsabilidad única y exclusiva del autor, y no representan la posición de la entidad en la que presta servicios.

jueves, julio 09, 2015

Preocupa Grecia, pero China también


¿No les parece a ustedes un poco de “locos” el comportamiento reciente de los mercados? Con las bolsas unos días con grandes caídas, luego recuperaciones, los bonos igual son el enemigo de una cartera como a los pocos días se compran como salvavidas. En fin, esto es lo que hay. Un mundo financiero cada vez más influenciable y volátil. Así que tendrán que superar estos baches emocionales si quieren tener un retorno mayor que lo ofrecido por un depósito bancario.

Veamos hoy. Ayer jornada de tensión y nervios en Estados Unidos, con la bolsa de Nueva York cerrada tres horas por un fallo informático. No es muy normal, la verdad y genero especulaciones sobre quizás había habido un ataque informático (les aseguro que estoy cada vez más preocupado de estos asuntos). Coincidió que el mismo día había fallos técnicos informáticos también en United Airlines (que tuvo paralizados todos sus vuelos durante varias horas) y hasta el mismo The Wall Street Journal… En fin, nervios y cierres negativos. Con el S&P de -1.7% y Dow Jones de -1.50%.

Luego llegó el cierre asiático en positivo, recuperando HongKong más de un 3% y ligeras subidas en Japón, tras las grandes pérdidas del día anterior. En las bolsas europeas nos levantamos hoy con mucho optimismos. Quizás los inversores  parecen posicionarse para un buen resultado de las ¿penúltimas? negociaciones en Grecia o definitivamente están ignorando lo que pasa allí. Positivos, pero con cautela aparente.

Oía ayer decir que desde Grecia parecía sonar bien la música, ahora había que ver la letra de la canción, tras la petición griega de un nuevo préstamo bajo un programa de rescate a tres años, en el que aparentemente atendería pasar algunas líneas rojas (pensiones, impuestos, etc.) y dejaría para otras negociaciones más adelante la negociación de reestructurar la deuda actual.

Suena bien, pero ya no nos fiamos mucho. De hecho si van a firmar estas condiciones  en unos días, ¿por qué no lo hizo antes?. ¿Tendría aval el gobierno griego de supuestamente claudicar ante las demandas de sus socios tras un referéndum con una oferta similar y claramente ganado por el no? Dificil, muy difícil. En todo caso pronto lo sabremos. Creo sinceramente que es la última oportunidad antes de desencadenarse la salida de Grecia del Euro, una situación que llevaría a crear un nuevo dracma que podría valer aproximadamente la mitad de un euro, lo que implicará una pérdida inmediata de la calidad de vida de toda la población.

En todo caso, tomen nota del calendario de los próximos días. Hoy debería de llegar la letra final desde Grecia, se estudiará hasta el sábado que se reúne el Eurogrupo y habría Cumbre de Jefes de Gobierno el domingo. Si les ha gustado todo, darían el visto bueno para se inicien negociaciones de una nueva asistencia financiera, pero ojo, tendrían que ser validadas por los parlamentos nacionales, incluyendo el griego. Esto no sería fácil. En todo caso, los griegos tendrían la posibilidad de conseguir un crédito puente que le permitiera no inclumplir la deuda que le vence el próximo 20 de julio con el BCE. Esperemos que esta no sea una nueva estratagema para volver a ganar tiempo, salvar el match del 20 de julio y luego no firmen. Si es así, la situación podría empeorar bastante.

Dejando a un lado a los griegos, desde hace unas semanas los inversores empiezan a prestar atención a lo que pasa en China. Aunque el mercado parece haber rebotado esta noche, la bolsa de Hong Kong cerró ayer con un 6% de caída, así como las bolsas local de Shanghai, que además hizo  mínimos de cuatro meses y tras caer un 34% desde máximos. Esta noche rebotó por que se encontraba en zona de soportes a nivel “técnico”, y la enorme presión de las autoridades chinas con medidas extraordinarias que buscan darle soporte.

Juzguen ustedes. Para parar la caída, China lleva un par de semanas tomando decisiones complicadas de mantener en el tiempo:  desde bajar tipos de interés, reducir el coeficiente de caja de la banca hasta prohibir a los principales accionistas (inversores con participaciones superiores al 5%), ejecutivos de empresas, etc. la venta de participaciones en sociedades cotizadas durante seis meses. Ha ordenado a las instituciones de propiedad del gobierno no solo mantener sus acciones, sino aumentar sus participaciones.

Pero la situación no parece invitar a estar tranquilo.  Más de la mitad de las 2.800 empresas que cotizan en las dos bolsas más locales,  Shanghai y Shenzhen han suspendido la cotización de sus títulos, sea de forma voluntaria para evitar mayores pérdidas o porque el valor de sus acciones ha caído el máximo permitido por el regulador bursátil chino por jornada: un 10%. Esta es una situación de pánico que puede durar.

Quizás se alivie temporalmente la situación, pero no podemos olvidar que estos dos mercados locales de renta variable chino sumados son el segundo mayor mercado del mundo tras el americano, y eso que el trading está limitado a ciudadanos chinos.  Si el segundo mayor mercado pierde en un mes un tercio de su valor pues habrá que reflexionar sobre ello. Este es el gráfico de la bolsa de Shanghai este año:

¿Creen que ya ha caído bastante? Pues pónganlo en perspectiva. Ahora veamos un gráfico con más temporalidad. ¿Las bolsas chinas pueden caer más?



¿Arrastrará ese movimiento al resto de bolsas asiáticas? ¿A Japón, que por cierto ayer cayó aproximadamente un 3%, aunque hoy ha cerrado con ligeras alzas? Sobre las  bolsas locales en China existen teorías que hablan desde hace tiempo de una auténtica burbuja, con inversores que se financian con deuda para operar en bolsa y esto acelera los movimientos al alza o a la baja. Además los inversores se veían acompañados por grandes estímulos monetarios desde el gobierno, reformas estructurales, cambios de asignación de inversión desde inmobiliario a bolsa, posibilidad de apalancarse para hacer trading, muchas salidas a bolsa, etc.

Permítanme añadir una foto para ver qué puede estar pasando en la bolsa China. Todos se han lanzado a ganar dinero en la bolsa. Esto no es muy sostenible:











Desde luego el gráfico responde a un patrón de burbuja…




Y ya sabemos que cuando empieza un movimiento correctivo, puede irse mucho más allá. El gobierno chino está intentando sostenerlo, pero las medidas extraordinarias no son las medidas adecuadas para darle sostenibilidad, solo paran un poco la sangría. Por estos motivos, pudiera ser sano este movimiento a la baja. Los analistas de la zona parecen plantear que se empiezan a ver precios razonables y una macroeconomía que permite apostar por China al menos en medio y largo plazo, pero la  economía está en proceso de cierta desaceleración y claros riesgos financieros.

Aunque algunos expertos pretenden olvidarse de la correlación positiva que suele tener la situación de las bolsas y la economía real, aunque sea en términos de generación de confianza o desconfianza y por tanto de factor de decisiones de inversión y gasto, lo obvio es pensar que si continúan estas correcciones en China acabará  desestabilizando la situación económica del país, y puede ser un obstáculo para cumplir el objetivo de crecimiento del 7% para este año.

Mi reflexión va por pensar que la crisis en los mercados chinos,  genera desconfianza no solo en China sino en el resto de Asia, y puede frenar el crecimiento en la región, que la situación de Grecia y Rusia lo hará en Europa, y unido a otros factores que no están tan visibles, pueden minorarse las buenas perspectivas de la economía mundial. Van a frenar el crecimiento esperado y por tanto, los resultados empresariales futuros. También frenarán las subidas de tipos de interés en EEUU, y veremos bajadas en otros lugares del mundo.

Hace unos días el propio FMI ya rebajó el crecimiento esperado de EEUU para 2015, del 3,1% al 2.5% este año y del 3.1% al 3.0% para 2016, pidiendo cautela a la Reserva Federal con respecto al inicio de subidas de tipos de interés. La situación no invita a que el principal mercado del mundo vire su política monetaria en un momento convulso.

El comportamiento en mínimos de los precios del petróleo (China consume el 10% del total mundial), el carbón (China supone el 50% del consumo), cobre (39% del total),  niquel (en mínimos desde 2009)…  invitan a pensar que cuando dejemos de lado a Grecia, nos encontraremos con un escenario algo distinto en el mundo.

Seguiremos vigilando estas principales variables. Por el momento, mantengan posiciones principalmente en Europa, pero con precaución. En emergentes mejor a través de fondos globales, para diversificar mejor.


martes, octubre 21, 2014

El reto del cliente 2.0 en Banca Privada y Gestión de Activos



Artículo publicado en Funds Society el pasado 15/10/2014


La falta de confianza en las instituciones financieras y gestoras de activos ha obligado a los clientes a tomar las riendas de gobierno de su patrimonio financiero, en un proceso imparable, sin rangos de edad. Todos en mayor o menor medida avanzan hacia la mejora de su educación financiera aprovechando los recursos facilitados por la digitalización de la economía. 

Y esta transformación digital ya está empezando a incidir en los servicios de banca privada y gestión de activos. Estudios avalan que en EE.UU. el 40% de los inversores utilizan las redes sociales como fuente de información de sus inversiones. En España se acerca al 30%, y aumentando. 

Sin lugar a dudas, la enorme disponibilidad de información y capacidad de interacción de inversores y ahorradores a través de los servicios web, las comunidades virtuales, redes sociales, blogs, etc, compromete desde el propio modelo de relación y comunicación con el cliente hasta la propia estrategia de productos y servicios. 

Un cliente 2.0 de Banca Privada es más exigente con el servicio y mucho más infiel. Quiere conocer las perspectivas, riesgos y oportunidades, consultando y escuchando también a otros prescriptores, analizando productos, marcas y personas. Además este nuevo cliente genera opinión en redes sociales. Su capacidad de influencia es mayor que hace tan solo tres años, siendo prioritario oírles y saber qué sienten y qué esperan de nosotros.

En definitiva, se está creando una base de inversores más informados y responsables con su dinero, abriendo numerosos interrogantes a las entidades que no estén evolucionando para mejorar la experiencia de la relación del cliente financiero 2.0.

Qué factores hay que empezar a gestionar desde la Banca Privada y la Gestión de Activos:

* Los clientes de banca privada y gestión de activos son menos confiados, están más informados y mejoran día a día su cultura financiera, por lo que se modifica la relación de poder hacia el cliente.

* Es crítico en este entorno mejorar la transparencia, la tecnología y el disponer de profesionales capaces de gestionar la relación de manera distinta.

* Las redes sociales jugarán un papel esencial en la interacción con clientes, información y asesoramiento sobre productos de inversión y ahorro, así como la imagen de marca de la entidad y de sus equipos. El cliente 2.0 espera encontrarte ahí.

* Los clientes serán muy exigentes en términos de pagar comisiones justas con relación a los productos y servicios que obtienen, por lo que se reducirán los ingresos de las entidades de Banca Privada y Gestión de Activos que no aporten un verdadero valor añadido.

* Las grandes entidades perderán cuota de mercado hacia nuevas empresas de servicios financieros (asesoramiento y/o gestión de activos) que se sirvan de las últimas tecnologías para ofrecer productos y servicios pioneros e innovadores, especialmente de la generación X (las que tienen ahora entre 30 y 45 años) y siguientes.

 Rafael Romero, director de Inversiones de Unicorp Patrimonio (Banca Privada Unicaja) y Profesor de Esesa Business School

Twitter @negoestratega

Las opiniones expresadas son responsabilidad única y exclusiva del autor, y no representan la posición de la entidad en la que presta servicios.

domingo, septiembre 28, 2014

Los fondos de autor y la inteligencia colaborativa


La gestión de inversiones requiere del seguimiento de múltiples variables, debiendo valorarse el impacto de la macroeconomía, las decisiones de bancos centrales y los resultados y perspectivas de las compañías, pero también la geoestrategia global, las tendencias sociales y demográficas, el momento emocional de los inversores, y muchas otras cosas. Todo afecta, en mayor o menor medida, en el corto o medio y largo plazo.

Se comentan las bondades de los fondos de autor, basados en el talento de un solo gestor, pero pocos inversores reflexionan en el hecho de que estos no tienen la capacidad de seguimiento y valoración de todas las variables que impactan en su trabajo. Cuando las personas tomas decisiones en entornos de incertidumbre y con una siempre incompleta información, como es el día a día de un gestor, usan atajos mentales para tener respuestas rápidas a problemas complejos, suprimiendo parte del entorno para no entorpecerle. 

Estos atajos, llamados heurísticos, pueden servir a menudo, pero pueden dificultar un cambio de planteamiento cuando las circunstancias del mercado han cambiado. Si un gestor usa estos atajos, sesgándose a unas características concretas en su política de inversión que le han funcionado en el pasado, es más dificil ser consistente en sus aciertos. Es lo que llamamos "riesgo gestor" y debe valorarse.

En  mi opinión, la consecución de los objetivos por un equipo de gestión es más sostenible que la de un talento individual, si promueven la inteligencia colaborativa, que nace de la acción de los miembros interactuando entre sí,  fomentando alcanzar decisiones de forma consensuada en un rendimiento intelectual mejorado, al reducir los sesgos individuales. 

Para poder alcanzarlo, todo el equipo debe ser consciente del objetivo a lograr, facilitándose la colaboración y retroalimentación constante, y en un entorno de reflexión compartida de los planteamientos individuales.

El papel determinante del responsable del equipo, será la gestión óptima de los conocimientos, experiencias y sesgos de todos sus integrantes, de su iniciativa, creatividad, flexibilidad y motivación en el intercambio entre ellos. Y sin duda, todo ello en un marco de responsabilidad, respeto, transparencia y confianza, dejando los egos personales de lado y buscando las ideas colectivas que puedan representar a todo el equipo.

Los recientes casos de salidas de gestores estrella, demuestran que este negocio es de personas, en un nivel por encima de las propias empresas y su imagen de marca. Pero las compañías pueden trabajar para construir equipos que faciliten un proceso de inteligencia colaborativa en las principales decisiones de inversión, minorando los riesgos gestor en su volumen de negocio.

Rafael Romero es Director de Inversiones en Unicorp Patrimonio (Banca Privada Unicaja) y Profesor en Esesa.

Twitter @negoestratega

jueves, agosto 14, 2014

Europa se debilita

Me voy hoy un par de semanas de vacaciones y tengo la intención de expresar cierto optimismo con respecto a “estar preparado” para aprovechar las caídas bursátiles actuales para posicionarse en renta variable a medio plazo, porque creo que esa oportunidad va a llegar más pronto que tarde. Los gobiernos europeos y el BCE van a tener que actuar para hacer frente a la macroeconomía. Es muy importante la dependencia entre el ciclo económico y el bursátil.
Hay un ciclo económico, el que muestran los datos y sus tendencias, y hay un ciclo bursátil, absolutamente correlacionado, pero lo más importante es ser conscientes de que el ciclo bursátil se suele adelantar a los ciclos económicos, porque se mueve por expectativas. Por tanto, las expectativas de la economía real futura (del ciclo económico), lleva a adelantar entre 6 y 12 meses el movimiento, tanto al alza como a la baja al ciclo bursátil.
Sería algo aproximado a lo expresado por esta ilustración:

Y por este motivo, unido a las incertidumbres geopolíticas, los mercados europeos están bajando porque están ajustando los precios con respecto a la situación de la economía europea y sus expectativas futuras. Los datos que salen un día tras otro son los únicos que están alimentando de imputs en un ambiente vacacional, con pocos inversores,  y faltos de otras noticias pues se recogen las velas, por si llega otra tormenta.
La economía de la eurozona está estancada. Hoy hemos conocido que en el segundo trimestre del año no subió nada.  Alemania vuelve al terreno negativo (-0,2%), Francia estancada (0%)e Italia inesperadamente de nuevo en negativo (-0,2%) son los principales factores. Si sumas las recientes tensiones con Rusia que pudieran mermar todavía más esta situación, los ajustes a la baja de los resultados empresariales futuros son ya una realidad. Y por otro lado, y en positivo, hay argumentos cada vez más sólidos para un estímulo monetario más intenso por parte del BCE y la implantación de nuevas medidas desde la Unión Europea para intentar que el frenazo no acabe despeñándonos.
Por el lado de la inflación en la Unión Europea, estamos en el 0.4%, muy lejos del 2% de objetivo del BCE, y con muchos países en territorio negativo. No es una situación que invite a estar tranquilo.
La dificultad estriba en valorar si las bolsas ya han reaccionado suficientemente a la baja el escenario macroeconómico que se nos viene encima. 

Sin duda el fondo del mercado parece bueno, con un razonable optimismo de que de ésta saldremos, pero mi opinión la baso en exclusiva por una menor volatilidad y los recientes repuntes alcistas, porque la negociación es tan escasa estos  días, que no llegan a ser ciertamente representativos los movimientos.
Por tanto, es razonable esperar a ver los movimientos de los próximos días, insistiendo en que percibo un razonable optimismo. Hay una realidad incuestionable, si la economía no crece y no hay inflación, los tipos de interés estarán bajos más tiempo y la renta fija no va a ofrecer mucho retorno. Esto obliga a mantener o incrementar tus posiciones en bolsa, además de que puede ayudar nuevas medidas de los gobernantes y el BCE a la vuelta del verano.
Quizás los movimientos que hemos visto recientemente en high yield pudieran ser la antesala de un movimiento tendente a tener carteras de renta fija más conservadoras (gobiernos y corporativos de calidad en plazos cortos-medios) y la parte de riesgo no consumida por la renta fija añadirla a tu posicionamiento en renta variable, aunque más sesgado a compañías de mayor calidad, sin olvidar mover la cartera a un sesgo más global, porque hay otras partes del mundo donde el crecimiento respalda las perspectivas de la renta variable.

viernes, julio 18, 2014

Momento actual y la renta fija


Leía hace unos días que la clave del éxito en la inversión no consiste en observar el futuro con algún tipo de visión "mística", sino en ver el presente con claridad. Sin duda, los visionarios místicos asumen los riesgos y oportunidades futuras con tanta intensidad que no valoran el momento presente, se olvidan de las circunstancias que podrían incidir precisamente en ese futuro. Se olvidan también del momento emocional actual de inversores, gobernantes y reguladores, cuya influencia marcará el devenir presente y futuro.

La gran sorpresa del año ha sido el comportamiento de la renta fija. Ahí está el grueso del volumen del ahorro de los inversores y aunque todos los días nos preocupamos por las bolsas, debemos de revisar el momento actual de la renta fija, con las rentabilidades cotizando en este momento en mínimos históricos.

Si observamos el siguiente gráfico, vemos que cotizan en la zona más baja de las rentabilidades “nominales” históricas de los últimos diez años, en casi todas las clases de activos de renta fija (algo más altas en bonos gubernamentales de mercados emergentes en dólares y moneda local). Lo que tenemos que tener en la cabeza es que un posible movimiento de tipos de interés del 1% en cualquiera de los índices (menos probable en los plazos más cortos) tendría un negativo impacto en la rentabilidad del precio de nuestros bonos y menor en la rentabilidad total de los activos que pagan un buen cupón (porque el cupón amortigua el impacto de la pérdida de precio). Véase la renta fija High Yield y bonos emergentes.




Esta es una amenaza que ya todos nos planteábamos hace un año, y al comienzo de este 2014, pero y ahora…

¿Qué mundo tenemos? Un mundo de tipos reales negativos en los plazos cortos debido a una enorme flexibilización monetaria, obligado movimiento para recuperarnos de una grave crisis financiera que contagió a la economía real. El enorme incremento de deuda por parte de los estados para salvar al mundo habrá que pagarlo, y si no hay crecimiento, no podremos hacerlo. Quizás se genere una gran inflación, pero al día de hoy, no hay muestras de que vaya a haber y mucho menos en Europa.

El incremento de la liquidez del sistema, el aumento del ahorro (muy importante en mercados emergentes) y un claro proceso de desapalancamiento de inversores, familias y empresas, siguen dando soporte a los tipos de la renta fija a medio y largo plazo, ofreciendo rentabilidades muy pequeñas y sin visos muy claros de que finalmente se produzcan las grandes pérdidas predichas desde hace tiempo en los bonos gubernamentales considerados más seguros.

¿Puedo perder dinero si invierto en la renta fija segura? Sí, especialmente en los plazos más largos, pero en plazos cortos o medios sería menor, porque la reducción de este apalancamiento global y el aumento del ahorro, incrementa la demanda de activos “libres” de riesgo, lo que le lleva a cotizar ahora y quizás en el futuro, por debajo de los niveles históricos.

Una muestra es ver los bonos alemanes cotizando el diez años al 1.15% y a Estados Unidos al 2.48%, sin síntomas de agotamiento, y eso que ya ha anunciado la FED el fin de la compra de deuda. Sí, es posible que dejen de comprar “más” en EEUU, pero la liquidez que ya ha generado (que se irá reinvirtiendo) y el incremento del ahorro a largo plazo de familias se tiene que destinar a alguna clase de activo.

Quizás el BCE inicie un QE, dando el relevo a EEUU. Quizás sí o no, pero los bonos de países considerados seguros, seguirán siendo siempre un lugar preferente en las carteras de los inversores de más volumen (compañías de seguros, fondos de pensiones y seguros, fondos soberanos, etc.). Si es que sí, habrá reducidas ganancias adicionales, si es que no, las pérdidas serían también moderadas, porque los cimientos de esta clase de activo son muy poderosos a nivel “global” y el tipo considerado “normal” para la deuda a largo plazo podría ser menor de lo que ha sido en el pasado.

Lo importante será seguir el tipo de interés “real”, por tanto la inflación puede ser un factor fundamental para marcar el nivel de la deuda a largo plazo. Creemos que los tipos reales se irán incrementando en el futuro aupadas por el propio ciclo, pero el presente no parece mostrar prisas para tomar decisiones excesivamente radicales. Además la experiencia muestra la influencia positiva de una diversificación prudente en renta fija, como elemento descorrelacionador de los riesgos latentes y cisnes negros que pudieran aparecer en los mercados.

En cuanto a los bonos corporativos y con la mirada de un inversor europeo, mientras que tengamos al BCE apoyando y ofreciendo liquidez, es muy probable que el entorno de baja volatilidad se mantenga, especialmente por el reducido nivel de inflación en Europa y las pobres perspectivas futuras. En este entorno, es difícil que los inversores no sigan buscando emisiones que generen algo más de rentabilidad, especialmente en los mercados de crédito con grado de inversión, con tipos de interés casi nulos en activos seguros y en un ciclo económico positivo, reduciéndose la tasa probable de default (incapacidad de pagar intereses y/o capital).

No obstante, un movimiento de los inversores más sofisticados hacia un menor riesgo en las carteras de renta fija, podrían tener un impacto mayor en el segmento de peor calificación, quizás en los high yield de medio plazo. No creemos que por ahora el segmento de bonos emergentes emitidos en dólar o euro, aunque hayan tenido un buen recorrido este año, tengan un riesgo importante, tras las fuertes correcciones del año pasado y las medidas que han ido acometiendo sus gobiernos, adicionando a que la mayoría de los emisores tiene una calificación de crédito.

Aprovechamos para resumir nuestro posicionamiento: mantenemos una posición positiva para todos los activos de riesgo a medio plazo, especialmente en la renta variable,  por entorno macroeconómico, políticas monetarias expansivas y razonables valoraciones de las compañías. De hecho, creemos que los mercados emergentes pudieran estar ofreciendo una buena alternativa si el ciclo económico evoluciona como esperamos a positivo.

La renta fija cotiza a mínimos, tanto los bonos de gobiernos como corporativos. Es difícil valorar si esta situación se mantendrá o no. En nuestra opinión no debería de haber movimientos sustanciales en esta clase de activos. No obstante lo anterior, no podemos descartar episodios de volatilidad como los que estamos viviendo o que se pudieran incrementar en las próximas semanas, pero para nosotros es una situación normal de los mercados.

La prudencia debe incrementarse para que un aumento de la aversión al riesgo elevara la presión bajista en las bolsas y un posible contagio a los activos de renta fija más arriesgados, dando al traste con los resultados acumulados este año. Por ello, es fundamental posicionarse en fondos de renta fija o mixtos con un enfoque muy flexible y oportunista, así como con la capacidad de sacar ventaja de un entorno de tipos al alza. Así mismo, conviene ir añadiendo a las carteras fondos de gestión alternativa y objetivos de retorno absoluto, con descorrelación a la renta variable y a la renta fija. Esto no ofrece la garantía de éxitos, pero sí al menos de no ver grandes fracasos en un entorno de mayor volatilidad e incertidumbre.

jueves, julio 17, 2014

Estrategia de inversión para el verano


Tras pasar el ecuador de 2014 y entrando en periodo estival, nos obliga a reflexionar y valorar en qué punto nos encontramos con respecto a los riesgos y oportunidades de los mercados, de cara a plantear una estrategia de inversión tanto a corto como a medio y largo plazo.

En general, este año todas las clases de activos han ofrecido ganancias, con muchos mercados de renta variable haciendo máximos, especialmente apalancados en unas mejores perspectivas económicas y políticas monetarias enormemente expansivas, que obligan a los inversores a tomar riesgo si no quieren perder valor real de su patrimonio (incluyendo el efecto inflación). Aquí podemos ver la evolución de las bolsas, con una perspectiva histórica en las distintas zonas geográficas mundiales:



Pero la renta fija, que parecía mostrar síntomas de no ofrecer muchas oportunidades al cierre de 2013, ha tenido también excepcionales resultados, especialmente en España, Italia y mercados emergentes:


Ahora, tras estos movimientos y cerrado el segundo trimestre, estamos viviendo un incremento de la volatilidad del mercado. Creemos que estábamos en un periodo de tan reducida volatilidad que había motivos para empezar a preocuparse, ya que esas situaciones son un síntoma de “exceso de complacencia” y de olvido de los riesgos que seguimos teniendo encima de la mesa:


  •  salida de los estímulos monetarios en EEUU
  •  el crecimiento en emergentes, especialmente en China
  •   la valoración de las nuevas políticas para reactivar el crecimiento en Japón
  •   la sostenibilidad de las cuentas de los gobiernos periféricos europeos
  •  el posible paso del BCE a nuevas medidas de estímulos
  •  el posible proceso de deflación en Europa
  •  el escaso crecimiento en Francia y Alemania
  •   la escasez de crédito a empresas y familias en Europa
  •  el mantenimiento de tasas positivas de crecimiento de los beneficios empresariales, especialmente en Europa y EEUU
  •  los riesgos geopolíticos latentes: Ucrania, Siria, Gaza y otros menores pero importantes, como los cambios de gobiernos en muchos países emergentes.


 La lectura es clara, ahora vemos el vaso medio lleno, en un estado emocional de optimismo que nos lleva a minusvalorar los datos negativos y sobrevalorar los positivos; y esto se podía observar en el comportamiento excepcionalmente poco volátil de la mayoría de los activos, especialmente de las bolsas. Se puede medir por los índices VIX (volatilidad implícita de las opciones sobre el S&P) y otros similares. Nadie parece aprovechar la oportunidad para cubrir su cartera de posibles tormentas o tsunamis financieros.

Estamos todos subidos en nuestra tabla encima de una ola (en la tendencia alcista) que puede llevarnos hasta la orilla, todavía lejos, pero que por el camino nos puede tirar y revolcar. ¿Seremos capaces de levantarnos y esperar a la siguiente ola para seguir avanzando?

Los movimientos actuales, tras el escándalo de Gowex, del Banco Espirito Santo, etc no parece que se alejen de la normalidad del comportamiento de las bolsas. Ayer todo el mundo compraba como locos y hoy venden lo que compraron. ¿La diferencia? Pues que EEUU ha avanzado en su plan de sanciones a Rusia. También en la UE los Estados abren la puerta a un mayor bloqueo al pedir a la Comisión Europea que reevalúe la cooperación con Rusia con la idea de “suspender la aplicación de acuerdos bilaterales y programas de cooperación regional”.

Discúlpenme, estas son excusas que sirven para rellenar artículos como éste que explican a toro pasado el porqué del movimiento. Hoy el mercado cae por Rusia, mañana será por otra cosa, y pasado subirá porque hay unos buenos resultados de alguna gran compañía, una buena operación corporativa o sencillamente habíamos caído mucho y rebota en la línea de soporte tal que con el impulso rompe la directriz bajista X, y a la vez se cruza la media móvil de x sesiones y los indicadores estocásticos tal y tal se han puesto alcistas. En fin, siempre tendremos algún detonante para obligar a los inversores que ya tienen en su cabeza cierto posicionamiento y tienen su forma de seguir el mercado (por análisis fundamental o técnico), a tomar la decisión. Unos decidirán comprar y otros para vender. Unos comprarán para el medio plazo y otros para vender al mínimo rebote. Este, simplemente,  es el mecanismo del mercado.

¿No han podido leer estos días la enorme ambigüedad en los mensajes de los bancos centrales? Puede que pase esto, o quizás lo otro… pero el mensaje final es que ellos están ahí para proteger que si la ola te tira de la tabla, no salgas muy dañado si tomas algo de riesgo. Esto es cuestión de creérselo o no. Nosotros por el momento les creemos.

Por tanto, los bancos centrales están ahí. Eso se llama una Put (una opción de vender, que la uso o no a mi conveniencia). Una put gratis para tomar riesgos. El problema radica en que no sabes qué vencimiento tiene esa put y cuanto realmente vale (para ver cuanto te puede proteger). Los bancos centrales ven que se están montando burbujas en los activos financieros, esperando que se traslade a la economía real. Si explota la burbuja, nos llevaría a una gran pérdida de confianza y no permitirían que la economía real avance al ritmo que necesitamos para absorber el enorme esfuerzo de los gobiernos en forma de deuda.

Esto es muy complicado si tienes que pensar qué va a hacer hoy o mañana el mercado. A mí me llaman muchas veces y me preguntan qué valores comprar o cuales vender. En estas últimas semanas, mayoritariamente, casi todas las preguntas van encaminadas a qué comprar o cuando será el mejor momento de comprar, porque tienen liquidez. Esto es un sesgo especialmente optimista y eso me hace ser algo más prudente, pero mientras haya liquidez esperando a comprar, los mercados tienen apoyo, especialmente las bolsas, pero también la renta fija, porque para la parte más conservadora de las carteras necesitas activos de renta fija, porque en algún sitio tendré que poner el dinero. Preferible que me de muy poco a que no me de nada o que pierda.

Entonces, ¿qué hacer con respecto a las bolsas?  Creemos que la clave son los resultados empresariales. Los últimos conocidos desde Estados Unidos, parecen ir acompañando en positivo. Todavía quedan muchísimas compañías por ofrecer sus resultados. Creemos que podríamos ver recortes adicionales, pero al día de hoy estamos convencidos (salvo algún nuevo cisne negro que hoy no intuimos) que serán aprovechados por muchos inversores para comprar, porque acumulan liquidez desde hace tiempo en busca de mejores precios. Creemos que todavía en una perspectiva de medio plazo, las bolsas plantean una mejor opción de rentabilidad-riesgo.

¿Y la renta fija? no vemos riesgos a corto plazo. No debería de comportarse mal aunque simplemente no va a ofrecer grandes retornos a partir de ahora, pero ya no hay recorrido adicional de bajada de tires o reducción de las primas de riesgo. Sí que conviene recordar que muchos inversores han acumulado mucha cartera en el segmento del high yield. Si la situación se tensa, sería la más damnificada, más que en bonos emergentes.  

En todo caso y en líneas generales, conviene asimilar rentabilidades más pobres en las distintas clases de activos para el resto del año, y por supuesto un incremento de la volatilidad del mercado. 

Una cartera con activos de distintas clases de activos, a través de fondos de inversión flexibles y no especialmente volátiles, pueden ser la clave para no tener los nervios demasiado tensionados en los próximos meses. La put de los bancos centrales nos ofrece cierta seguridad, una especie de airbag, pero aunque te salve la vida, algo de daño te puede hacer. Si llevas también el cinturón de seguridad, mucho mejor.

viernes, mayo 30, 2014

La automedicación financiera



SIN LA INTERVENCIÓN Y CONSEJO POR PARTE DE UN PROFESIONAL

La automedicación financiera

TRIBUNA de Rafael Romero, asociado EFPA nº 6.692 y finalista del concurso de mayo de EFPA España y Funds People.

Rafael Romero | 30 mayo del 2014 - 07:24 hrs.

Autor imagen: Cedida

La automedicación farmacéutica en un hábito común en nuestra sociedad. Utilizamos medicamentos para el dolor de cabeza, para mejorar la digestión, para la tos, etc. Esta automedicación puede ser conveniente para tratar síntomas menores y durante un tiempo limitado.
Muchos inversores hacen gala de sus conocimientos adquiridos por la lectura de un artículo en una revista o web, los comentarios en redes sociales, el consejo de un buen amigo, etc. e intentan resolver ellos mismos sus necesidades de inversión.
Esta es la automedicación financiera, la utilización de productos financieros por parte de un inversor o ahorrador sin la intervención y consejo por parte de un profesional. Al igual que un médico para tratar enfermedades, el inversor debe entender que necesita a un profesional para diagnosticar el problema, la prescripción del mejor producto/s para resolverlo y una supervisión regular del tratamiento.
Existen medicamentos que necesitan una receta de un profesional para adquirirlos, pero en finanzas, lamentablemente, están disponibles sin receta la mayoría de productos, sin valorar si serán efectivos, así como sus riesgos. Un paciente autoprescrito en materia de inversión, ha podido diagnosticar de forma incorrecta y no haber considerado los efectos secundarios de los productos, que quizás no lleguen en la primera toma, pero pueden llegar en un uso continuado.

Tras el uso inadecuado de productos financieros, pueden llegar reacciones adversas: alergias, intoxicaciones e insomnio. Las emociones negativas acabarán por cubrir la racionalidad de usar estos medicamentos financieros para resolver mejor tus problemas futuros, y acabaremos perdiendo la oportunidad de salvaguardar nuestro patrimonio de las pérdidas impuestas por la actual represión financiera invirtiendo en depósitos o garantizados.
La CNMV va dando pasos muy cortos hacia la necesidad de tener productos no disponibles sin receta. El acceso es libre a numerosísimos productos que pueden hacerte perder mucho dinero: futuros, opciones, warrants, turbos, CFD, ETF apalancados, fondos de altísima volatilidad, acciones de enorme riesgo e iliquidez, etc.
Las “farmacias” financieras generan retornos considerando que si no hay prescripción, no hay riesgo para la entidad, y el nuevo entorno web 2.0, el marketing agresivo de gestoras, etc. está favoreciendo la automedicación financiera al calor de la falta de confianza en los médicos-asesores.
Debemos trabajar toda la industria para que el inversor mejore su educación financiera, pero no tanto para que sea capaz de automedicarse, sino para que entienda que la gestión de un patrimonio va mucho más allá de entender cómo funcionan sus productos, sino la panorámica de conjunto, sus sesgos, oportunidades y riesgos. Sólo muchos años de experiencia y elevada formación técnica, al igual que un buen médico, te capacita para afrontar tal desafío con éxito.
Puedes seguir a Rafael Romero en Twitter @negoestratega
Este artículo se publicó en la web de Funds People http://www.fundspeople.com/noticias/139912